14 de mayo de 2017

La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada – Gabriel García Márquez

Titulo: La increible y triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada
Autor: Gabriel García Marquez
Editorial: Norma















Sinopsis
 


Eréndira estaba bañando a la abuela cuando empezó el viento de su desgracia. La enorme mansión de argamasa lunar, extraviada en la soledad del desierto, se estremeció hasta los estribos con la primera embestida. Pero Eréndira y la abuela estaban hechas a los riesgos de aquella naturaleza desatinada, y apenas si notaron el calibre del viento en el baño adornado de pavorreales repetidos y mosaicos pueriles de termas romanas


Opinión
 Este relato, trata sobre la niña Eréndira que vive con su abuela paterna, ella es huérfana y su abuela con la excusa de mantenerla y criarla, le pide a Eréndira que haga todas las tareas del hogar, rayando a la explotación laboral para una niña, Eréndira al ser quien hace todo en la casa, el trabajo para mantener una casa grande en orden no parecían tener fin y por ello terminaba hasta muy tarde en la noche, las cosas que debía de hacer diariamente, en una de esas noches, estaba tan casada que se tiró a dormir sin apagar el candelabro con las velas y ni siquiera se sacó la ropa de día para usar el pijama, y por no apagar las velas, tal y como dice el relato: «llegó el viento de su desgracia» volcó las velas que propagaron las llamas por toda la casa. La abuela sólo le dice que no le alcanzaría la vida para pagarle todo lo que quedó en cenizas.


Así es como la abuela decide empezar a prostituir a Eréndira, y pienso que la abuela hace esto porque ella antes de casarse, fue una prostituta, que fue desposada por un contrabandista, y se empezó a dar aires de grandeza y de gran dama, pero sólo es una mujer oportunista y «desalmada».

Y esto, aunque increíble, es la realidad que enfrentan muchos niños en el mundo, tal vez no hayan quemado una casa, pero la familia al estar en un alto grado de pobreza, hacen cualquier cosa, Cualquier cosa, con tal de tener un sustento para poder comer, y si eso incluye en prostituir a los más chicos del hogar, lo hacen.

Esta historia es una extensión de un pasaje de Cien años de soledad, que he leído en marzo, está al principio del libro, una matrona que llega a Macondo en un mecedor que cargan cuatro indios y del sol la protegía una niña con un paraguas roto, que era la que debía yacer con setenta hombres por noche para pagar la casa que «ella había incendiado», en este pasaje ninguna de las dos tiene nombre, así que sólo se referían a la abuela como la Matrona y  a Eréndira como la niña. Aun así en este relato (La triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada), La abuela no tiene nombre y alguien que leyó conmigo el relato dijo que la abuela no merece un nombre o una identidad por lo cruel que es, y tal vez, sólo tal vez, esa puede ser la razón del porqué no tiene nombre.

Al parecer a Gabriel García Márquez, le gustaba escribir en tercera persona, sólo he leído tres escritos de él y todos han sido en tercera persona, pero en este caso, creo que hubiera sido mejor que Eréndira pudiera ser quien contara su propia historia, porque no sentí conexión con este personaje, más bien, la abuela fue la protagonista de esta historia y con el personaje que más estaba el narrador omnipresente porque pocos detalles se pueden sacar de Eréndira, hay algunos pasajes del relato que no quiero compartir para no caer en el spoiler, pero si leen o han leído esta historia, sabrán y entenderán a lo que me refiero.

Estuvo muy interesante esta lectura y fue bueno leerla en compañía de otras personas para discutir sobre lo que entendimos de este relato.




 


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